Entre los emprendedores famosos y reconocidos que todos conocemos, cada vez son más los que logran hacerse ricos a una muy temprana edad, sacando adelante su propio proyecto.

Este hecho se está potenciando cada vez más aun en países que se encuentran en tiempos de crisis, donde la contratación por parte de las empresas y encontrar un puesto de trabajo de calidad por cuenta ajena es cada vez más complicado.

En el mundo del emprendimiento, los negocios y la sociedad en general, se ha definido la figura del emprendedor como alguien joven, de no más de 25 años, con coraje e iniciativa para luchar por sus propios sueños.

En cambio, esta definición tan extendida de emprendedor contemporáneo, difiere con la que tiene el invitado de hoy en mi blog, que piensa que mientras ese afán de innovación, riesgo y ganas de superarse se mantengan aun con 40 ó 50 años, podrás ser digno de llamarte ‘emprendedor’.

Se trata de Emilio Barreda, un emprendedor ciudarealeño que lleva prestando Consultoría en Social Media a pequeñas y medianas empresas desde 2006.

Por aquel entonces, y con las redes sociales recién estrenadas, se dio cuenta de que había una mina por descubrir en esto del marketing online y sobre todo, en la profesión del Community Manager.

Hoy en día, con la barrera de los 40 ya sobrepasada, Emilio es un emprendedor que ayuda a multitud de pequeñas empresas de su comarca y es además formador de personas que se quieren iniciar en este mundo online.

Sin más, os dejo con él, ya que nos quiere acercar la historia de varios personajes conocidos. Emprendedores famosos que consiguieron hacerse rico a la edad madura:

¿Se puede emprender con más de 40 años?

Los que ya tenemos cierta edad empezamos a tomar conciencia de la vida en los años ochenta, donde una fiebre por hacerse rico rápidamente y joven nos pudo marcar (a unos más que a otros).

Eran los tiempos de películas estadounidenses donde se mostraba a corredores de bolsa ganando millones en pocos minutos, donde el ministro de economía de España afirmaba que nuestro país era de lo más sencillo hacerse rico con un “pelotazo”.

Y todo el que no consiguió hacerse rico antes de los treinta tenía sensación de fracaso.

No hay que recalcar que la inmensa mayoría no consiguió (no conseguimos) hacernos ricos antes de los treinta.

Y que muchos de los que sí lo lograron han pasado unas bonitas vacaciones a gastos pagados, a cargo del estado en alguna de nuestras cárceles… 😉

En este post quiero mostrar algo que para mí es muy sencillo, pero parece que al resto del mundo le cuesta entender: hacerse rico, conseguir fama o fortuna es secundario.

Es algo que no te servirá una vez dejes este valle de lágrimas.

Lo que verdaderamente importa es no dejar de perseguir tu sueño, de luchar por lo que crees. Porque si no trabajas para conseguir tus sueños terminarás trabajando para los sueños de otro.

Quiero poner algunos de los muchos ejemplos que he encontrado de personas que consiguieron triunfar no ya antes de los 30, sino incluso después de los 90.

El psicólogo Julen Iturbe define a la perfección en su blog Emprendedores de laboratorio los aspectos positivos de emprender cuando hasta sobrepasado una cierta edad:

«Esto de emprender es muy jodido cuando tienes 25 años. Ahí no te han dado suficientes palos ni tu Networking (más comúnmente entre jóvenes denominado “enchufes”) es tan poderoso.

Así que quizá sea más fácil emprender cuando has llegado a los 40. Quizá entonces no tienes tantas presiones económicas y puedes permitirte el lujo de cambiar el rumbo sin tantas apreturas.»

10 + 10 Emprendedores famosos que triunfaron más allá de los 40

En un principio, este artículo estaba compuesto por únicamente 10 ejemplos de grandes emprendedores que comenzaron su aventura con el mundo del emprendimiento sobrepasados ya los 40 años.

Sin embargo, dado el éxito y la motivación que ha supuesto para muchos que, como estos ejemplos, también han iniciado su proyecto Online con estas edades adultas, he tenido que ampliar este listado con 5 grandes profesionales con este mismo punto en común.

1.  Compay Segundo

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¿Te imaginas toda una vida sobreviviendo con lo que te apasiona y que a los 90 años te llegue el reconocimiento, la fama y la fortuna?

Pues eso es lo que le pasó a Compay Segundo. Ahora todo el mundo lo conoce y lo describe como un gran músico que canta hermosas canciones.

Pero es lo que llevaba haciendo con más pena que gloria desde su más tierna infancia y sólo a la edad de 90 años consiguió el reconocimiento y el dinero que su música, sin duda, se merecía.

Sin duda, uno de los mayores éxitos de este genio que todos podemos recordar es su famoso «Chan Chan«, que puedes escuchar mientras lees el resto del post:

2. Coronel Sanders

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Algo similar le ocurrió al que conocemos como Coronel Sanders, toda una vida trabajando por los sueños de otro, cuando su pasión era la cocina y sobre todo su famosa (en su casa) receta para preparar el pollo frito.

Con algo más de 50 años, empezó a cocinar para los viajeros hambrientos que paraban en su gasolinera de Corbin (Kentucky), donde les servía estas recetas en su propia mesa de comedor.

Al final se lanzó a la aventura y su famoso pollo frito KFC (Kentucky Fried Chicken, en inglés) no logró triunfar y hacer millonario a su creador hasta que Sanders no cumplió los 60 años.

3. Los hermanos McDonalds

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Y por seguir con la comida rápida estilo estadounidense os pondré el ejemplo de Mc Donalds.

Los hermanos Mc Donalds tenían un restaurante sin camareros, donde daban de comer a los pescadores del puerto donde tenían el establecimiento.

En un momento dado llamaron a una empresa para comprarles unas máquinas para hacer batidos, y allí se presentó Ray Kroc, de 52 años.

Un empresario que creía poder hacerse rico vendiendo licuadoras y a la mitad de su vida daba gracias por comer todos los días.

Él vio el potencial de ese restaurante como franquicia, se asoció con los hermanos Mc Donalds y el resultado no hace falta que te lo cuente, porque seguro que has comido sus hamburguesas más de una vez, independientemente de la parte del mundo en la que residas.

4. Alfonso Ávila

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Menos conocida es la historia del colombiano Alfonso Ávila, un visionario del sector aeronáutico, que a los 51 años le dio por fundar la compañía aérea AeroRepública.

Todos sus números y sus cálculos fueron erróneos, sin embargo, en su primer año AeroRepública consiguió triplicar las expectativas de su fundador.

5. Samuel L. Jackson

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Podemos seguir en el continente americano, subir un poquito y llegar a Estados Unidos.

¿Sabíais que Samuel L Jackson sobrevivía como actor de milagro hasta que a los 39 años lo contrataron para rodar una película?

La Jungla de Cristal le dio fama y fortuna cuando ya no tenía ni para pipas.

6. Stan Lee

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Algo similar le pasó al dibujante Stan Lee, hasta que no creó Los Cuatro Fantásticos y luego todo el universo de supehéroes MARVEL, no consiguió vivir de sus dibujos.

Y eso ocurrió en 1961, a la edad de 39 años. A partir de entonces se sucedieron varios éxitos más, tales como Spiderman, X-Men o Ironman, como ya conoces.

7. Charles Darwin

Pero esto de triunfar tarde ha pasado desde siempre en la historia de la humanidad.

Y si no que se lo digan a Charles Darwin. Él era un naturalista más en la Inglaterra del siglo XIX, tenía un mediano pasar y algunos ingresos esporádicos que le permitían comer casi todos los días.

Hasta que consiguió publicar El Origen de las Especies. Y eso lo hizo con 50 años.

8. Miguel de Cervantes

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Pero no quiero dejar esta serie de ejemplos de personajes que lograron hacerse rico a no muy temprana edad sin hacer mención a un español que consiguió lo que se proponía a una edad avanzada.

Os quiero explicar la azarosa vida de Miguel de Cervantes.

Este tipo no consiguió nada de lo que se propuso en su vida. No conseguía trabajo; su matrimonio fracasó y se separó de su mujer (en aquella época no se podía concebir un divorcio en España y sólo los Reyes conseguían la nulidad matrimonial).

Para intentar asegurarse una paga digna, se enroló en el ejército y terminó peleando por su vida en la batalla de Lepanto, donde España doblegó al Gran Turco y se hizo con el dominio del Mediterráneo.

Toda una gesta, pero no le pagaban la soldada, en esa batalla perdió la movilidad de la mano y de regreso a España fue capturado por piratas berberiscos.

Tras cinco años de cautiverio en Argel y endeudarse todavía más para pagar su rescate consigue llegar a España (por fin), consigue además un puesto de recaudador de impuestos, lo acusan de quedarse con parte de lo recaudado y lo encarcelan.

Pero es durante ese periodo en la cárcel cuando a sus 52 años escribe lo la que será la primera novela de la historia de la literatura universal.

Don Quijote de La Mancha, que le procura fama de manera casi inmediata. Fortuna, lo que se dice fortuna, no consiguió nunca. Tampoco le dio para hacerse rico (ni mucho menos).

Pero a partir de entonces pudo comer todos los días caliente.

9. Amancio Ortega

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Siguiendo con los ejemplos de emprendedores famosos de nuestro país, no podemos olvidarnos de Amancio Ortega, fundador del imperio textil Inditex.

Según la revista Forbes, este exitoso empresario gallego está considerado en la actualidad la 2º persona más rica del planeta, con un patrimonio estimado en más de 74 billones de dólares.

Sin duda, el caso de Amancio es el mejor ejemplo de emprendedor que ha comenzado desde abajo, ya que con tan sólo 14 años ya estaba enrolado en el sextor textil, aunque en este caso como un sencillo y humilde empleado de tienda.

Desde que en 1963 fundara su propia compañía, Confecciones GOA S.A. su crecimiento ha sido imparable.

Pero su carrera empresarial despegó finalmente en 1985, cuando fundó la cadena Inditex. Amancio tenía por entonces ya 49 años.

Fue desde entonces y hasta ahora, cuando se encaramó a los primeros puestos de personas más poderosas del mundo económicamente hablando.

10. José Saramago

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Este escritor portugués conocido por todos y que fuera Premio Nobel de la Literatura en 1998, no publicó su primera gran novela hasta 1980, a la edad de 58 años.

Se trató de “Levantado del suelo” (Levantado do chão), un retrato fresco y vívido de las condiciones de vida y el día a día de los trabajadores portugueses, donde se dice que encontró por fin su estilo inconfundible que le caracterizó años más adelante.

Antes de este gran éxito había publicado algunas obras menores, y además estuvo 20 años sin publicar, porque según él: «Sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar»

Es otro ejemplo sin duda de emprendedor famoso y conocido por todos, donde en su madurez encontró su estilo y talento propios.

10 Emprendedores famosos que triunfaron más allá de los 40 años

BONUS: +10 Emprendedores famosos que tuvieron el coraje de emprender con más de 40 años

Hace ya un tiempo que escribí la primera parte del artículo Emprendedores triunfadores más allá de los 40, la cual acabas de leer más arriba.

Mi idea era demostrar que no siempre se tiene uno que conformar con las cartas que le tocan según vayan teniendo una edad.

No te tienes que conformar con lo que hay o con lo que te ha tocado en suerte en esta vida.

Eso no quiere decir que no fracases, que no lo consigas o que no exista la posibilidad real de no llegar a donde quieres llegar.

Pero cuando sí vas a fracasar seguro es si no lo intentas.

Tras haber podido conocer algunas «pinceladas» sobre la vida de estos 10 emprendedores famosos que no dejaron de creer en sus posibilidades hasta conseguir triunfar en la vida, a pesar de pasarse dicha vida sobreviviendo y persiguiendo sus sueños, me gustaría mostrarte algunos ejemplos más.

11. Soichiro Honda

Soichiro Honda, uno de los emprendedores famosos más ricos del mundo

Quiero comenzar esta segunda parte de mi artículo con un gran hombre, con una persona que no se cansó de fracasar. Soichiro Honda encarga a la perfección una frase muy famosa: «de fracaso en fracaso hasta el triunfo final«.

Y es que este japonés nacido en 1.916, nació con la afición por las motos, pero en una familia muy humilde dedicada a la reparación de bicicletas. Su futuro debía estar en las dos ruedas, pero sin motorizar, ya que no había dinero para más.

Con 15 años se fue a Tokyo para poder trabajar en una fábrica de automóviles. Allí consiguió aprender el oficio de mecánico. A sus 21 años regresó a su pueblo como jefe de sucursal de la fábrica de automóviles.

Eso ya era todo un logro, un triunfo para el hijo de un mecánico de bicicletas.

Pero no era suficiente para Soichiro. Así que decidió dejar ese trabajo y abrió una fábrica de pistones. Dicha fábrica duró un suspiro y la cerró al poco tiempo.

Decidió entonces aprender en la universidad y volver a la idea de la fábrica de pistones. Así llegó a 1.937, con 31 años y fabricando anillos para pistones que luego vendía a Toyota. Este joven empresario parecía que comenzaba a triunfar dentro del mundo de la automoción, pero muy alejado del mundo de las motos.

7 años le duró la fábrica. La perdió en uno de los bombardeos estadounidenses durante la II Guerra Mundial. Tocaba empezar de cero otra vez, a sus 38 años.

Con 42 años funda su gran sueño de juventud, la Honda Motor Company, una fábrica de motocicletas. Bueno motocicletas… Su primer modelo fue una bicicleta a la que le pusieron un motor tan pesado, ruidoso y deficiente que hizo quebrar a la empresa.

Pero nuestro amigo Soichiro no cejaba en su empeño de dedicarse al mundo de las motos. Aprendió de sus errores, diseñó un motor mucho más eficiente y ligero.

Con 43 años consiguió fabricar su primera motocicleta propiamente dicha y con ella llegó el triunfo, casi 30 años después de salir de su casa para perseguir su sueño. Eso es perseverancia.

12. J.K. Rowling

J.K. Rowling

Las primeras biografías de Rowling tras el éxito de su libro decían que lo escribió como mero pasatiempo para dormir a su hija. Pero poco a poco, entrevista tras entrevista, podemos ir viendo que la afición de J.K Rowling por juntar letras le venía de muy niña.

Ella ya escribía relatos fantásticos de pequeña y le los leía a su hermana para divertirse.

La vida de esta escritora inglesa no es una historia lacrimógena al uso. Simplemente no tenía suerte en sus decisiones pero sobrevivía a pesar de todas las adversidades.

Dejemos de lado los trabajos temporales, los períodos sin empleo, su traslado a Portugal, su fracaso matrimonial y su conflictivo divorcio, su traslado a Edimburgo, la muerte de su madre, la crianza en soledad de su hija pequeña (durante uno de sus periodos sin empleo ni recursos)

Más bien no hay que dejar de lado todo eso. Porque todo eso son vivencias y experiencias que enseñaron a J.K. Rowling. Todo eso lo va plasmando ella en su primera novela, que escribe cuando puede y donde puede.

Ella quiere ser escritora y la vida le va poniendo lecciones maestras que otros tildarían de obstáculos. Con 30 años consigue terminar su primer libro, Harry Potter y la Piedra Filosofal. Había tardado 7 años en escribirlo.

Por supuesto nadie daba un duro por ella. Muchas personas se negaron a representarla para conseguir una editorial. Muchas editoriales rechazaron publicar su libro.

Pero es que hasta el dueño de la editorial que sí aceptó publicar el libro le aconsejó que se buscara un trabajo porque no creía que pudiese vivir de la literatura.

El editor decidió imprimir sólo 1.000 copias de la novela, y 500 de ellas las regaló a las bibliotecas públicas.

Ahora las 500 copias restantes se subastan por internet por 30.000 dólares.

El resto es historia. Rowling es una de las personas más ricas de Inglaterra, está dentro de los más ricos del mundo y su saga sobre el niño mago pasará a los anales de la literatura por el fenómeno mundial en que convirtió su idea tras un desastroso y eterno viaje en tren.

13. Henry Ford

Es verdad que me llama mucho la atención las historias de superación de emprendedores famosos y la gente que desde 0 y, con determinación, consiguen alcanzar sus sueños.

Pero también admiro a los que consiguen subir y mantenerse en el tiempo, y también alcanzan sus sueños sin tener que estar arruinados y viviendo en la calle.

Es el caso de Henry Ford. Bien es cierto que nunca fue pobre de solemnidad, ni se vio obligado a mendigar para comer ni nada de eso. Ford era un tipo muy inteligente y muy curioso que le apasionaban los artefactos autopropulsados gracias al vapor.

Él nació en 1863, en la granja donde vivió su niñez vio por primera vez lo que algunos llamaban automóviles y que no eran otra cosa que carros con calderas de vapor que lo propulsaban.

Como ese nuevo invento le marcó en la niñez, cuando pudo salir de la granja familiar se fue a Detroit y se hizo mecánico de coches. Quería aprender más de esas máquinas que le fascinaban.

Y era muy bueno en lo suyo, con treinta años recién cumplidos, consiguió diseñar su primer prototipo de coche. Estaba lleno de innovaciones técnicas y fue un pequeño éxito casi de inmediato. Por eso decidió asociarse con un nutrido grupo de empresarios y fundaron una fábrica de automóviles.

El problema vino cuando sus socios querían que se dejara de investigaciones y se pusiera a vender coches para hacer rentable la empresa. A Henry lo que le gustaba era la mecánica así que tenían un problema.

Se resolvió 8 años después cuando lo “invitaron a salir de la compañía”, que a partir de entonces pasaría a llamarse Cadillac.

Llegamos así a 1.903, Henry Ford, a sus 40 años, con toda la experiencia acumulada en la investigación y fabricación de automóviles, decide fundar su propia compañía, la Ford Motor Company.

Él ya sabe lo que quiere, investigar para diseñar el mejor coche hasta la fecha. También sabe que hay que venderlos para hacer rentable la empresa y no quedarse sin socios ni inversores.

Ya tiene todo lo que necesita para dedicarse a lo que ha soñado dedicarse desde que se maravilló contemplando en su niñez el carro autopropulsado por vapor.

Y el éxito le llega a sus recién cumplidos 45 años. Consigue diseñar y fabricar su famoso Ford T, un pequeño coche muy barato de fabricar, lleno de novedades técnicas que lo hacían muy fácil de conducir y muy fácil de reparar.

15.000.000, esa es la cifra de Ford T fabricados durante la larga vida de este primer modelo. Y esta cifra record se consiguió gracias a la experiencia acumulada a lo largo de su trayectoria profesional y vital.

Ford era un apasionado de los coches que no paraba de investigar cómo mejorar el producto. Su paso por las diferentes compañías donde trabajó, ya fueses como empleado o como socio, le enseñaron que un trabajador motivado es un trabajador productivo.

Por eso subió el salario a sus trabajadores a 5$ al día mientras que su competencia les pagaba 2,50$. Con eso consiguió que los mejores y más cualificados trabajadores de la industria de la automoción llamaran a su fábrica, aportando su conocimiento y profesionalidad.

También sabía que había que fabricar la mayor cantidad de unidades en la menor cantidad de tiempo. Por eso rediseñó la forma de fabricar coches inventando la cadena de producción.

Y recordando que fue expulsado de Cadillac porque no vendía coches diseñó para su propia compañía un sistema de concesionarios franquiciados que se encargaban de vender y repara sus coches. Cada ciudad medianamente importante tenía que tener su propio concesionario de coches Ford. Ya no tenían que ir a Detroit a comprar sus coches.

El triunfo de Henry Ford a sus 45 años vino gracias a su pasión por los coches, a no dejar de perseguir su sueño de fabricarlos y a toda la experiencia previa acumulada en sus años de trabajos, en distintas compañías, en distintos sectores de actividad.

Con él queda patente esto que dicen algunos: el conocimiento es poder. Nunca dejes de aprender.

14. César Millán

Este mejicano que todos conocemos como El Encantador de Perros es la viva imagen de la mala suerte. Y del triunfo sobre esa mala suerte.

Lo que me llama la atención es la determinación por conseguir sus metas a pesar de la mala suerte que trunca sus expectativas a cada momento.

Él intentó ser modelo, pero no era guapo; intentó ser cantante, pero no sabía cantar; intentó ser traficante de armas en su Sinaloa natal, pero nadie se las compraba.

Decidió pasar la frontera y probar suerte en Estados Unidos y el traficante de humanos con el que pasó la frontera le robó todo el dinero que tenía.

Trabajó mucho y duro en cualquier cosa que salía hasta que consiguió se peluquero canino. Conoció a la mujer del actor Will Smith, que le pagó un profesor de inglés para que aprendiera el idioma.

A partir de ahí las cosas parecían que se ponían de cara para César, funda su famoso Centro de Psicología Canina; consigue muchos y buenos clientes; le ofrecen su famoso programa de televisión; le ofrecen publicar libros sobre psicología canina y emprendimiento; conoce el amor de su vida y se casa con ella… Todo un triunfador.

Hasta que la mala suerte decide asomarse otra vez a su vida. Su mujer se divorcia de él y lo deja “en bragas”; se cancela su famoso programa de televisión; unas inversiones realizadas para diversificar ingresos y minimizar riesgos fracasan estrepitosamente y queda completamente arruinado.

Se queda sin familia, sin amigos, sin dinero cuando todo parecía que estaba conseguido.

Decide quitarse la vida. Pero la sobredosis de pastillas no hace el efecto deseado, en esta ocasión la mala suerte de César sirvió para algo bueno.

Y ¿qué hacer cuando tu tren ha pasado? ¿Cuándo lo tenías todo y te quedas sin nada? ¿Cuándo ni la muerte te quiere?

Pues centrarte en tus sueños, en lo que te apasiona, te hace feliz y te sigue ilusionando. En el caso de César Millán, los perros. Volvió a centrarse en lo que sabe hacer bien, volvió a ayudar a las personas a entender a sus perros, volvió a disfrutar con su trabajo…

Y volvió a encontrar a una mujer que lo apoya y ayuda en su vida, volvió a conseguir clientes para su Centro de Psicología Canina, volvieron los productores de televisión a ofrecerle programas de televisión, volvieron las editoriales para que publicase más libros…

Volvió a triunfar por segunda vez en la vida.

Quiero ir terminando este artículo con otro ejemplo de emprendedor que tenía claro lo que quería y no dejó de trabajar hasta conseguirlo.

14. Ramón Areces

Ramón Areces nace en 1.904 en un pueblecito de Asturias. Hijo de agricultores y con una familia de 8 hermanos las cosas no fueron especialmente fáciles para ellos.

A los 16 años, para aliviar la carga que supone a sus padres tanto hijo que alimentar, emigra a Cuba y comienza a trabajar por comida y techo como ayudante en unos grandes almacenes, regentado por un tío suyo.

Este tipo de negocio, que no existía en España, le llama la atención y se propone aprender todo sobre el negocio. Con el pupilaje de su tío pasan ambos varios años recorriendo Estados Unidos y Canadá buscando artículos para vender en Cuba y aprendiendo el modelo de negocio de los centros comerciales estadounidenses de la época.

En 1.935 se le ocurre la brillante idea de regresar a España para intentar implantar el modelo de negocio de los centros comerciales.

Sin dinero y con una Guerra Civil a punto de estallar poco centro comercial se puede crear ¿no?

Pues Ramón Areces comenzó con lo que tenía. Compró una sastrería infantil, lo único que se podía permitir, como inicio, como primer paso  para lograr esa meta de ser el dueño de un gran centro comercial con muchas plantas y las ventas divididas en departamentos.

A sus 31 años debe comenzar de nuevo en un país a punto de matarse en la Guerra Civil. A él le  parece el mejor momento posible, porque es el momento en que regresó a España.

Contra todo pronóstico la pequeña tienda sobrevivió a la contienda y después, durante la postguerra consiguió el dinero suficiente para crear su soñado centro comercial. Pero no fue hasta los años 60 cuando su negocio estaba asentado, saneado y listo para dar el paso que le faltaba: la expansión.

Ramón Areces consiguió cumplir su sueño a los 56 años con la apertura de centros comerciales en distintas ciudades españolas. Con 56 años, 25 años después de comenzar, consiguió llevar a España el modelo de negocio que conoció en Cuba, Estados Unidos y Canadá en los años 20 del pasado siglo.

Luego, la segunda generación, en vez de destrozar la empresa (que es lo que suele pasar) la consiguió llevar un paso más allá. Y ahora El Corte Ingles es una multinacional con multitud de centros comerciales, y divisiones del negocio tocando multitud de sectores de actividad.

Pero eso, amigos, es otra historia.

Conclusiones

No me quiero extender mucho más, porque ejemplos como estos los hay a miles, en todas las épocas y en todos los países.

Estos ejemplos tienen sólo una cosa en común: personas que creían en lo que hacían, en sus capacidades y destrezas; personas que no tiraron la toalla al primer problema.

Personas como tú, seguro.

Además de los emprendedores famosos que hemos repasado brevemente en este post, ¿conoces alguno más que haya triunfado con más de 40 ó 50 años?

Consultor de Social Media, emprendedor y curioso por naturaleza. Llegué al mundo de las Redes Sociales y el Marketing para intentar ayudar a clientes y amigos en un mundo online donde el comercio tradicional tiene mucho que ganar.

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